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El travesaño (el de verdad, no El Vedette)

Posted by El Sei on 8:54 PM in

..

Oh! ¡¿Para qué?!.

Que fin tiene que describa el partido, que comente los mejores goles y las ocasiones de riesgo, si todo se resume en esa jugada.

Toda la desazón se resume en ese momento en el que El Destino se hizo presente, hizo lo que quiso, y se marchó campante y maquiavélicamente sonriente.

Todo que comienza en nuestro arco, en un pase, después otro, una marca que increpa a mi compañero, una gambeta, una marca menos, un pase, se la devuelvo, 10 metros, el arco, patea con ganas, el arquero que es bueno, la desvía; la pelota que rebota de nuevo hacia donde estaba yo, me pasa cerca de la cadera - muy bajo para cabecear, pero muy alto para pararla con el pie -  tengo que correr atrás de ella; y el arquero que siente el peligro de la cercanía a su arco.

Estamos afuera del área, pero a un metro de la línea de fondo, cerca del corner. El me sale, no me deja dar vuelta, y aunque me dejara, no tengo ángulo para patear a la portería.

Nadie detrás mio para cederle la tenencia de la pelota. No hay mucho por hacer.

Y todas las posibilidades que se piensan en esa fracción de segundo en la que se piensan las posibilidades que se piensan en una fracción de segundo, y luego sin siquiera ser consciente de que lo se pensó, la opción ya está elegida; y la acción, realizada.Y la pelota que pica a la altura de mi rodilla. Y el arquero que ya se acercó demasiado a mi y ya se alejó demasiado del arco. Y el único pensamiento que me recorre: la culpa - la vergüenza: estoy jugando un partido de colado, porque les faltaba uno, casi ninguno me conoce, estamos empatados, faltan 5 minutos, creo que no es buen momento ni lugar para intentar algo tan desopilante.

Demasiado tarde. Mi pierna ya se flexionó, mi pie ya subió, lo hice: ya le pegué a la pelota con el taco, como un roce, me animo a decir, tal vez, una caricia; completamente de espaldas al arco, con la orientación que, a ciegas, me dan mi oído y mi memoria de dónde estaba yo parado.

Y allá va, La Pelota, que se levanta, despacio primero, y toma ganas, toma fuerza después, y pasa por arriba del arquerito, que la mira y no la toca, que tal vez ni pudo notar el detalle que realmente la pelota lo evadía por encima de su cabeza; no lo sabe, duda: es tarde.

La Pelota que pasa, y sigue, metro y medio, dos metros, el arquero que gira, y ahora la mira desde atrás, demasiado tarde, dos metros y medio, listo, la cinética se acabó, hasta allí llegó el impulso de mi taco; ahora empieza el descenso, como la montaña rusa, como el subeybaja, ahora toda esa energía potencial volviendo marcha atrás, la reacción de la acción, y esperar a ver qué pasa.

Y el tiempo que se dilata y Einstein que tiene toda la razón, y los diez dentro de la cancha, y los otros tantos que esperan su turno afuera, todos futboleros amateurs enmudecidos, viendo esa esfera blanquinegrina decidir el destino efímero de la hora entera de juego; y Ella que se detiene, porque La Pelota es una señorita, y nos histeriquea, a los veinte, porque sabe que todos la miramos, que puede hacer lo que quiere, que atrás quedé yo, un mero actor de reparto en su obra que la tiene como protagonista, un misero eslabón en su lento vacilar hacia el final de este partido; y ella que se queda quieta, en el aire, suspendida, porque es mujer, y también tiene el don de detener el tiempo; y la caída, que empieza, impávida, como ajena a toda la responsabilidad que tiene su destino final. Seca. Directa. Plana y recta, ¿hacia adentro del arco?.

Y desde el fondo, de algún lugar de esos mil metros cuadrados de verde cesped sintético  y líneas blancas, La Voz del Delito, la voz de la ansiedad, la palabra que nunca se debería haber dicho; la invitación a que El Destino haga su entrada en la trama, como el villano que permanece en las sombras durante toda la obra para darse a conocer sólo en el momento cúlmine.

Ingresa, El destino, raudo, maléfico, animado por esa voz que anónimamente vaticinó golazo; entra Él, con el mero objeto de acallarlo, y demostrarle de un cachetazo que a quienes intentan desenmarañar el futuro y sus pormenores, les va mal.

Entra El Destino para hacer lo justo y necesario para que las cosas no salgan como el soplón delató, para frustar un nuevo intento de predicción, y correr el travesaño solo dos centímetros más adentro de la cancha que lo que la trayectoria inicial de la pelota caculó - por sí misma-.

Suficiente. El daño está hecho; ahora El Balón cae lo últimos centímetros; cuajado, desecho de energía; y ahora es El Balón, un varón impotente sin Viagra que hacer; dejó de ser La Pelota, perdió su magia; y lo que empezó con un beso a mi talón nunca terminó en un revolcón contra La Red, que tan fogosamente la esperaba. Nada de eso. Terminó con una trompada contra el travesaño. Toing. Un triste y aburrido tongo.

Y el aire que vuelve a circular por el galpón enmudecido. Y el arquero que vuelve en sí y corre a apropiarse del frustrado retazo esférico de cuero y aire. Y mi cara: La Frustación. Las ganas de ahorcar a los diecinueve hasta averiguar quién dijo golazo antes que entrara. Y la impotencia toda del silbatazo. La hora cumplida. El partido empatado. El golazo que nunca quiso ni debió ser pre-catalogado. Que no debería haber tenido un calificativo hasta no convertirse en un hecho material en su extenstión toda.

Pero no, nada de regosigo por mi accionar casi intuitivo hoy. Nada de eso.

Y todo porque un remedo de Nostradamus jugaba en mi equipo.

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4 Comments


cumplo con mi trabajo de ...


firmadora sr... pero debo admitir, que no se de futbol, y cada vez que quiero opinar sobre un partido... me han mandado a callar!

TAN LARGO IBA A SER !!!!!!!! jajajaja


"Y todas las posibilidades que se piensan en esa fracción de segundo en la que se piensan las posibilidades que se piensan en una fracción de segundo"

eeeeepa!

se me lengua la trava..


leyendo tu post..me acorde de unos dibujitos de mi niñez: "oliver y benji!!!eran unos de los protagonistas.. creo que se llamaba "super campeones"...
sisis lo admito: cdo era pequeña miraba dibujitos de nenes...


vaaale: con respecto al largo...del posteo, eres toda una gatita de doña flora .jaja. pero me gusta q cumplas con tu deber de todos modos..

:R gracias por firmar en este blog donde se dejan las firmas de los que quieren firmar en este blog



Laktika: y bueno, con los años, todos los varoncitos que mirabamos Sailor Moon tuvimos una crisis de identidad sexual

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