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El Erudito

Posted by El Sei on 10:41 PM in

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Intentaremos que de ésto salga una sección. 

Sino, quedará en el olvido como otro mal posteo.

Todo, básicamente, gira en torno a que en la facultad más que en ningún otro ámbito, tal vez, los pasillos están plagados de mitos y leyendas de toda índole.

Mucho más que en la primaria o la secundaria, allí se gestan, crecen y propagan, cientos de mitos sobre profesores, alumnos, materias, apuntes, libros y autores.

Hoy en particular nos ocuparemos de: El Erudito.


Al ingresar en la facultad seguramente te contarán que El Erudito estuvo en la facultad hace no muchos años, y que entró con total discreción. Aunque todos hablaban del chico que sacó el primer puntaje en el examen de ingreso, al principio nadie sabía con exactitud de quien se trataba.

Recién para la mitad de la carrera, según dicen, El Erudito comenzó a hacerse notar, presentando tres o cuatro tesis propias que rivalizaban con las de sus profesores y saliendo un par de veces en la sección Chaqueña de los domingos en Norte, donde lo catalogaron como Promesa Local.

El Erudito fue la primera persona en la historia de la facultad en terminar la carrera dos años antes de lo estipulado, aparentemente motivado por una tentadora propuesta desde el extranjero, de alguna importante multinacional que ya lo tenía fichado y esperaba con ansias, concluyera sus estudios.

Obviamente las notas que fue obteniendo El Erudito a lo largo de la carrera son el eje de la frustración de todo el alumnado: La materia que te tomó más de un mes preparar, que tuviste que dejar para años después de haberla cursado para rendir, y la que con tanto esfuerzo aprobaste con un digno cuatro, el Erudito la rindió al otro día del último parcial, sacando nueve, y hasta cuentan que el profesor más bravo de aquella época le dio un apretón de manos por el excelente examen que había dado.

Hay rumores de que algunos de los famosos apuntes que el hombre de la fotocopiadora guarda con recelo y vende con sobreprecio, son en realidad manuscritos originales del Erudito. En el supuesto apunte del Erudito llama la atención la prolijidad, la capacidad de resumen y los conceptos y gráficos extraídos de libros o fotocopias que en tu vida facultativa lograste encontrar por tu cuenta. Cómo si los mismos profesores lo hubieran ayudado en su confección. La Palabra Mayor en apuntes de todas las materias. 

Aunque también circula con fuerza la versión que dice que el Erudito nunca hizo un apunte, sino que le bastaba con hojear el libro mismo un par de horas antes del examen para aprobar sobresalientemente, y que los apuntes son falsas imitaciones de su letra.

En tercer año (que es el año en el que están estancados de forma permanente los estudiantes crónicos) generalmente aparece algún jovato compañero que asegura haber cursado una vez una materia con El Erudito. Según él no se sentaba ni muy adelante ni muy atrás, pero siempre contra una pared, con la cabeza agachada tomando notas que todos querían pispiar pero nadie alcanzaba a leer, conversando solo con un par de ñoñas que se sentaban delante de él, siempre y cuando las anteojudas se dieran vuelta para hablarle. El jovato cree que una vez lo vio en una Peña, pero que estaba solo y tomando Coca y se fue temprano sin que nadie notara ni su presencia ni su ausencia. De relaciones amorosas, ni hablar. Nadie tiene datos al respecto y hasta se duda de su sexualidad.

Las chicas, sobre todo, sienten gran lástima, cuando, llegadas a quinto año, escuchan el rumor final: El que dice que el día que El Erudito se recibió nadie estuvo esperándolo afuera para tirarle harina. Aparentemente una palmada en la espalda del profesor fue el único vitoreo que recibió, tras lo cual fue a su casa y colgó su diploma sobre la mesa del humilde comedor donde su madre, en silla de ruedas, lo esperaba para darle un último beso en la frente, antes de partir ya sin retorno al extranjero, engrosando la lista de los Grandes Cerebros fugados de nuestro país.

Alguien asegura que ahora tiene un altísimo cargo en el F.M.I., o más bien en la O.N.U.. Hay quien escuchó su nombre entre los científicos argentinos trabajando en el Acelerador de Partículas, pero lo que tus compañeros aseguran es que está en el Área 51

Nadie duda de eso.

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