Delirante apolillar
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Ésto que soñé hoy ya roza lo insano.No descarto buscar ayuda psicológica al respecto:
Soñé que, muy campante yo, llegaba hasta el Telecentro que está en Sarmiento al 1001 (en el semáforo, para que se ubiquen, acá, a dos cuadras de casa), y entraba, ¿no?.
Dentro había dos personas cerca del mostrador y la dueña (que en la vida real, fuera de mi sueño, no es la dueña, y ni sé quien es) al lado de una de las cabinas.
Ni bien entraba la única que me miraba era la dueña. Pero cuando los demás se daban cuenta de mis verdaderas intenciones, obviamente, me volvía el centro de atención del lugar.
Ah, ¿que cuáles eran mis verdaderas intenciones?: Entré a robar el Telecentro.
Si si, así nomás, sin ton ni son. Entré a asaltarlos. Nosé por qué, pero si para qué: para sacarles la plata, obvio.
Lo único que no recuerdo bien era si yo estaba armado o no. Pero mi tranquilidad y experiencia para llevar a cabo el choreo, ahora que lo pienso, me resultan abrumadoras. ¿Habré sido un malviviente de primera en la otra vida?.
Calzado o no, algo de intimidante tenía, porque la dueña hacía un gesto de impotencia y hartazgo, como quién es robada por enésima vez, mientras los clientes me daban la plata de sus billeteras (si, así de incoherente como suena) al tiempo que yo apresuraba los trámites con la dueña al grito de "Dale no te hagás la pelotuda que sabés lo que tenés que darme".
La tipa sacaba un fangote de plata de su bolsillo, pero no me lo daba entero!. Sacaba unos cuantos billetes de 100, me los pasaba y se quedaba con el resto.
¿Un chorizo que te da vuelto?. Y si, El Sebi en sus sueños nomás le puede dejar vuelto al asaltado en cuestión. (Dios mio, hasta dónde puedo delirar cuando duermo).
Concretado el atracón, salía y cruzaba impunemente la avenida, esquivando autos en prófuga actitud, obviamente.
Lo segundo incoherente de mi ladronístico accionar era que huía en mi propio auto. Osea, robaba a dos cuadras de casa y no era capaz de escaparme en una moto impatentada, en una bicicleta que pueda ser descartada, o corriendo al menos. No no, nada de eso. El Sebi-chorro del sueño tenía las gónadas como dos toronjas y se escapaba en su auto. Y los vecinos, si me denunciaban, iban a tener su merecido, supongo.
Y como si ésto ya no fuera lo suficientemente bizarro, el sueño no terminaba ahí.
Agarraba yo la Sarmiento a toda velocidad, tratando de evitar cualquier posible persecución, y doblaba en la siguiente cuadra a la derecha para desviarme del semáforo. Pero al llegar a la otra esquina, oh sorpresa, había una jirafa atravesada en la calle. Estem, si. Una jirafa.
Y más loco aun es qué, mirando ésta foto me doy cuenta que el tamaño descomunal del bicho no era tan delirante como el resto del sueño. Ésta era más bien proporcionada a la realidad. Y eso que nunca vi una en vivo y en directo.
Todavía máaaas desopilante, era que el bicho estaba acostado en la calle, porque las autoridades, que eran de la Muni (?), lo habían logrado calmar, dado que la jirafa ésta se había escapado de un Zoológico de por acá (???).
¿Vieron esas cosas que uno en los sueños simplemente sabe, sin necesidad que alguien en el sueño te las diga?. Bueno, yo simplemente sabía que era por eso que la jirafa estaba echada con un cuidador al lado y con un cono naranja adelante, para que los autos tengan cuidado al pasarle por al lado (????).
Esquivaba la jirafa y seguía, pero al doblar en la otra esquina, arriba de un poste, había un cóndor. Ejem. Si, y bueno, por ese mismo don divino de los sueños de saberlo todo, yo sabía que el cóndor también provenía del Zoo con problemas de rejas.
A media cuadra del plumífero, y en similar posición que la primera, había otra jirafa, lo cual, lógicamente, ya no me sorprendía tanto. Y tras eso me metía con el auto en ningún lado. O no sé, todo se ponía borroso, como son siempre los finales de los sueños, que pareciera como que nunca terminan aunque tienen un final, pero en realidad para vos si terminan.
¿Terminan?. ¿Nos despertamos?.
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