Discrepancias comunicacionales habituales
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Me saca de quicio la gente aparentemente normal, pero con una clara deficiencia oculta, que no es capaz de diferenciar una pregunta afirmativa o negativa de una pregunta con opciones.
A saber:
-Che, ¿venís a comer o empezamos nomás?
-Si
-¿"Si" qué? la recontra-re-calcadísima-cage$=(=)&("=•$)% /")"(/%.
Que clase de disminuido mental con cabeza de roedor puede ser tan inoperante de quedarse completamente abstraído y pensando en una de las opciones como para no darse cuenta que uno en la frase puso una "O". Seguro que la gente que hace eso, cuando vos le terminás de decir "venís a comer" se pone a pensar "Mmmm..qué íbamos a comer? estará rico? hasta que hora me quedo?" y sus mentes inferiores quedan incapacitadas para reconocer el resto de la oración.
Me enerva. No puedo evitarlo.
Otro pelele habitual en la vida urbana es el que no entiende la pregunta de si le podés sacar la silla de la mesa o no.
En un bar, restaurante o kiosco con sillas y mesas, cuando a vos te falta una silla y al de al lado le sobra una, no hay muchas opciones:
O le preguntás "¿Está ocupada esta silla?", o le pedís "¿Puedo sacarte esta silla?".
Nadie se sale mucho de la letra. Ambas oraciones tienen cuatro palabras, de las cuales dos son "esta" y "silla". El oyente lo único que tiene que hacer es prestar atención a si las dos primeras son "Está ocupada" o "Puedo sacarte". Si uno se zambulló en la literatura española clásica del siglo XVIII y le pinta la onda retro, podría llegar a preguntar "¿Esta silla, está ocupada?", y en ese caso el poseedor de la silla excedente tendría que hacer el enorme esfuerzo intelectual de prestarle especial atención a las últimas dos palabras en vez de a las primeras.
Como verán, todo es muy complicado para los pseudo-primates que andan sueltos por la vida.
El domingo pasado, me dirigí a una mesa donde vi sentadas a cinco personas, con cinco platos y sus migajas correspondientes, y veo una sexta silla claramente vacía, sin mugre, ni carteras, ni pulóver en el respaldo, y pregunto "¿Está ocupada esta silla?". Los cinco de la mesa contestaron con cara despreocupada al unísono "Si si si si si". Y hasta una de las tipas me hizo señas con la mano de que me la llevara.
Claro. Si yo tomo literalmente la respuesta, la silla está ocupada y no la puedo llevar. Pero si soy un sordo-mudo que habla bien y me tengo que guiar por sus caras y señas, me la tendría que llevar. Entonces, ya cansado de que estas situaciones me ocurran, y siempre con el temor de haya habido en verdad una sexta persona escondida en el baño o en el auto, hago una pausa de unos segundos, y vuelvo a preguntar:
-¿Me la puedo llevar?
-Si si si si si (otra vez los 5)
Es claro como el agua. La silla está ocupada, pero igual me la puedo llevar. (¿?)
¡Ven que la gente es la que está enferma y no yo!.
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