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Las Cosas que (etc..etc..) al Sebi - Parte I
Posted by El Sei
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8:20 PM
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Solo le sucede al Sebi
..
Unos findes atrás tuve la Recepción de mi primo, Ivo, en Corrientes. Mis viejos no estaban en condiciones de asistir (vaya a saber uno por qué) y lo saladito del precio de la entrada y el hecho de que haya caído domingo hizo que no tenga ganas de ponerme a coquetear con mis amigos para ver quien se dignaba a acompañarme.
Me mandé sólo y punto.
Por el lado de mi primo estaba compromotedísimo: con Él que tengo muy buena relación y ya se había encargado de amenazarme con quitarme el saludo si no asistía. Por otro lado, tenía que llevar el estandarte o el escudo familiar, según mi vieja, porque era el único que podía ir "en nombre de la familía".
Para quien no conoce o nunca asistió, haga un paréntesis para ubicarlos:
Las recepciones en la vecina provincia tienen mucho del glamour y altura acorde a la importancia de la fiesta que acá no tenemos. Por más que la conservadora le convine al tío gordo con el traje, no te permiten llevar una heladera con ruedas, ni tampoco tu comida para el picnic, lo que, sumado a una mejor organización y decoración le dá a todo un toque más ubicado que lo que acostumbramos por aquí. De ahí que me parezca razonable que el 90% de los varones, aunque no se reciban, vayan trajeados. No estaba en mi finde mas revelde precisamente, por lo que accedí a la trajeadura sin chistar, pero no pensaba ir tan paquetamente vestido COLGADO DEL CHACO-CORRIENTES. Se imaginarán, ¿no?. Yo, el Glamour, ante todo. Entonces puse como exigencia que me dieran el auto.
Si uno lo piensa dos segundos, teniendo en cuenta que mi auto no es de lo más nuevo ni mucho menos, y por más que esté terminada la flamante Auto-vía que acelera y hace más seguro el tránsito de aquí hasta Corrientes, el lugar donde se hacía la fiesta no era precisamente céntrico, y, Dios y la Mecánica lo saben bien, un auto puede fallar y dejarte a pata en cualquier momento. Y Dios y la Mecánica saben que yo de rezos y de tuercas entiendo poco y nada, por lo que ambos me abandonarían si mi auto se encaprichaba y empacaba como mula mala en cualquier avenida correntina.
Resumiendo: Me fui con un poquito de cagazo de acá hasta allá.
Cualquier cosa podía pasarme. Y estaba SOLO. MUAKAKAKA.
Pero estaba entusiasmado porque era la primera vez que hacía una especie de "viaje" sólo.
Alguien reflexivo, como yo, pensaba antes de partir, aprovecharía la oportunidad de estar solo con su alma en el vehículo para sumergirse en el mar de sus pensamientos, en los logros y fracasos del año, visiones para el año entrante, nuevas metas personales.
MENTIRA!.
Puse el celu en el asiento del acompañante cuál si fuera mi prometida (no tengo prometida, ni stereo, claro está -y dicho ésto pierdo alegremente docientas posibles lectoras/candidatas-) dejé que suenen sus canciones y simplemente manejé hasta allá, pensando en la blancura de la línea del medio de la ruta, en la negrura de la noche.
Pensando en NADA. Y fue genial.
(Para la señorita curiosa que se pregunta por mi levante con traje, aclaro):
La fiesta: Normal. Esperamos a que mi primo "bajara". Lo aplaudimos. Hablamos con mi tío de que su camioneta japonesa tiene la misma batería desde hace 10 años, y los dos exclamamos: "Que grossos estos ponjas", a la vez que chocábamos nuestros vasos de plástico con Coca y comíamos un sanguche del catering (Cero Glam). Nos sacamos las fotos de rutina donde yo lucía bien en alto el estandarte de mi familia y para las 1.30 estaba de regreso en la ruta (al otro día todavía tenía que estudiar, no soy tan amargo como parezco -aunque tenga cáscara de limón en vez de piel-).
Pero al volver me acordé de ustedes, aún estando en Corrientes.
Dije: "We, no tengo nada para postear".
"¡Y claro!, (recapacité) TODAVÍA NO ME PASÓ NADA MALO!."
Fue inquietante darme cuenta de eso a escazas cuadras del puente. Recordé que no tenía crédito en el celular y que ya estaba demasiado direccionado como para retomar las calles correntinas en busca de saldo para mi teléfono, cuando me dejé a la buena del Señor Jebús:
"MA' SI (dije) si se me para el auto en el medio de la ruta tengo ALTO POSTEO para hacer después, probemos suerte".
¿Y adivinen qué?.
NADA.
Ni un animalejo nocturno atrevezado en la ruta.
Ni un borracho imprudente.
Ni un conductor candente tratando de tener relaciones con su amante mientras manejaba (¿Nunca chocaron culpa de eso?).
Ningun rueda reventada.
Llegué tan limpio, sano y salvo como salí de mi casa.
Algo anda mal.
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Unos findes atrás tuve la Recepción de mi primo, Ivo, en Corrientes. Mis viejos no estaban en condiciones de asistir (vaya a saber uno por qué) y lo saladito del precio de la entrada y el hecho de que haya caído domingo hizo que no tenga ganas de ponerme a coquetear con mis amigos para ver quien se dignaba a acompañarme.
Me mandé sólo y punto.
Por el lado de mi primo estaba compromotedísimo: con Él que tengo muy buena relación y ya se había encargado de amenazarme con quitarme el saludo si no asistía. Por otro lado, tenía que llevar el estandarte o el escudo familiar, según mi vieja, porque era el único que podía ir "en nombre de la familía".
Para quien no conoce o nunca asistió, haga un paréntesis para ubicarlos:
Las recepciones en la vecina provincia tienen mucho del glamour y altura acorde a la importancia de la fiesta que acá no tenemos. Por más que la conservadora le convine al tío gordo con el traje, no te permiten llevar una heladera con ruedas, ni tampoco tu comida para el picnic, lo que, sumado a una mejor organización y decoración le dá a todo un toque más ubicado que lo que acostumbramos por aquí. De ahí que me parezca razonable que el 90% de los varones, aunque no se reciban, vayan trajeados. No estaba en mi finde mas revelde precisamente, por lo que accedí a la trajeadura sin chistar, pero no pensaba ir tan paquetamente vestido COLGADO DEL CHACO-CORRIENTES. Se imaginarán, ¿no?. Yo, el Glamour, ante todo. Entonces puse como exigencia que me dieran el auto.
Si uno lo piensa dos segundos, teniendo en cuenta que mi auto no es de lo más nuevo ni mucho menos, y por más que esté terminada la flamante Auto-vía que acelera y hace más seguro el tránsito de aquí hasta Corrientes, el lugar donde se hacía la fiesta no era precisamente céntrico, y, Dios y la Mecánica lo saben bien, un auto puede fallar y dejarte a pata en cualquier momento. Y Dios y la Mecánica saben que yo de rezos y de tuercas entiendo poco y nada, por lo que ambos me abandonarían si mi auto se encaprichaba y empacaba como mula mala en cualquier avenida correntina.
Resumiendo: Me fui con un poquito de cagazo de acá hasta allá.
Cualquier cosa podía pasarme. Y estaba SOLO. MUAKAKAKA.
Pero estaba entusiasmado porque era la primera vez que hacía una especie de "viaje" sólo.
Alguien reflexivo, como yo, pensaba antes de partir, aprovecharía la oportunidad de estar solo con su alma en el vehículo para sumergirse en el mar de sus pensamientos, en los logros y fracasos del año, visiones para el año entrante, nuevas metas personales.
MENTIRA!.
Puse el celu en el asiento del acompañante cuál si fuera mi prometida (no tengo prometida, ni stereo, claro está -y dicho ésto pierdo alegremente docientas posibles lectoras/candidatas-) dejé que suenen sus canciones y simplemente manejé hasta allá, pensando en la blancura de la línea del medio de la ruta, en la negrura de la noche.
Pensando en NADA. Y fue genial.
(Para la señorita curiosa que se pregunta por mi levante con traje, aclaro):
La fiesta: Normal. Esperamos a que mi primo "bajara". Lo aplaudimos. Hablamos con mi tío de que su camioneta japonesa tiene la misma batería desde hace 10 años, y los dos exclamamos: "Que grossos estos ponjas", a la vez que chocábamos nuestros vasos de plástico con Coca y comíamos un sanguche del catering (Cero Glam). Nos sacamos las fotos de rutina donde yo lucía bien en alto el estandarte de mi familia y para las 1.30 estaba de regreso en la ruta (al otro día todavía tenía que estudiar, no soy tan amargo como parezco -aunque tenga cáscara de limón en vez de piel-).
Pero al volver me acordé de ustedes, aún estando en Corrientes.
Dije: "We, no tengo nada para postear".
"¡Y claro!, (recapacité) TODAVÍA NO ME PASÓ NADA MALO!."
Fue inquietante darme cuenta de eso a escazas cuadras del puente. Recordé que no tenía crédito en el celular y que ya estaba demasiado direccionado como para retomar las calles correntinas en busca de saldo para mi teléfono, cuando me dejé a la buena del Señor Jebús:
"MA' SI (dije) si se me para el auto en el medio de la ruta tengo ALTO POSTEO para hacer después, probemos suerte".
¿Y adivinen qué?.
NADA.
Ni un animalejo nocturno atrevezado en la ruta.
Ni un borracho imprudente.
Ni un conductor candente tratando de tener relaciones con su amante mientras manejaba (¿Nunca chocaron culpa de eso?).
Ningun rueda reventada.
Llegué tan limpio, sano y salvo como salí de mi casa.
Algo anda mal.
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