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El Salado Retorno - Primera Parte

Posted by El Sei on 8:25 PM

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Como vengo con los dedos medio duros por la pérdida del hábito de tipear y las ideas para postear, podrán ver, no abundan, este retorno será, como siempre, con un clásico de nuestra casa que, esperemos, no haya perdido tanta efectividad:

¡¡El resumen de los acontecimientos desafortunados 

que inmiscuyeron al Sebi!!

(en los últimos meses)

 

Y como también es casi ya una costumbre, el eje sobre el que giran estos hechos de tonalidad paranormal es: Mi Celular.

Todo comenzó hace un mes y pico, cuando andábamos con la gente de la facu por Jujuy, en un congreso o algo así, creo.

Si si, yo sé la primer imagen que se les viene a la mente: Nerds semidesnudos y ebrios corriendo por los pasillos de un hotel sin control. Pero no, este triste acontecimiento ocurrió la primer noche de nuestra experiencia en la norteña provincia, volviendo del boliche, en realidad, más dormidos por las 12 horas y pico de viaje que borrachos.

De hecho, volvíamos con mi secuaz, Don Vito, muy apaciblemente en uno de esos viajes de taxi silenciosos, deseosos los dos de arrastrarnos hasta nuestras respectivas camas. En medio de ese entre-dormirme del viaje me llega un mensaje el cual, como buen hijo de vecina, traté de contestar. Aparentemente las Energizer me abandonaron a mitad de camino y no sé que hice con el teléfono, pero volver a meterlo en el bolsillo seguro que no.

Y bueh, el resto es un tanto previsible: llegamos al hotel, el Vito me despertó, repté hasta la recepción para pedir la llave de nuestra pieza, abrí la puerta y comencé a vaciar mis bolsillos en el orden lógico de siempre: Los chicles del bolsillo derecho, la billetera del bosillo trasero, y por último el celular del bolsillo izquierdo.. EL CELULAR!.

Claro, al espíritu ratero del taxista que nos tocó no lo importó que el celular se apagara al recibir una llamada, o que mandara mensajes de manera azarosa (por no decir cuando se le cantaba el culo), ni que tuviera la jocosa costumbre de cambiarte el nombre de destinatarios y remitentes de mensajes sin previo aviso y otras fechorías como esas.

No no, al rati del tachero no le importó. Y hasta se dió el gusto de atenderle al acelerado Vito que le lloraba desde su celular:

"Traenos el teléfono acá al hotel! Donde nos dejaste recién! Somos los dos chicos que nos bajamos recién! (angá, como si no lo supiera el basura ese) Te damos plata si querés! (la típica)".

Aunque escucháramos sus diondos reggaetones de fondo fue todo, claro, en vano.

 

Quedarse sin celular a unos cuantos cientos de kilómetros de tu casa es.. tan malo como parece. Uno cae en un estado parasitario de la vida en que tiene que vivir mangueando a la gente, y no basta con encuestar sobre quienes tienen promos de mensajes gratis, la molestia que uno siente que le está infiriendo a la otra persona lo degrada a uno como ser. Los dos primeros días, después te acostumbrás.

Así pasé mis días en Jujuy, volviendo a la vieja usanza de llamar a casa desde una cabina y andar por la vida sin que nadie te ubique ni te pueda reprochar un mensaje no contestado hasta que volvimos a la city.

Vuelto aquí la bofeteada constante de trabajos-parciales-trabajos hizo que la pérdida del celular pasara a un segundo plano sin mayores sobresaltos. Continué en la marginalidad comunicativa argumentando que podía vivir perfectamente sin ese diabólico accesorio de bolsillo. Mi contestataria postura parecía estar resultando, pero, claro, el camino de la revolución es tortuoso y hay caros precios que pagar para los disidentes como quien les escribe.

Pasada la segunda semana mi método de mandarle mensajes desde internet en tono positivo y recontra afirmativo a la gente ("Heu, voy para tu casa, estés o no") comenzó a presentar serias fallas. Empecé a llegar a todos lados demasiado tarde, o demasiado temprano, dependiendo el día o el lugar. Y cuando hablo de demasiado tarde me refiero a 15 minutos o media hora, da igual, porque como con el celular también se fueron mis posibilidades de escuchar música en cualquier sitio, las esperas se aletargaban hasta el infinito y cada minuto que tenía que esperar a alguien afuera de algún lugar era como si pudiera sentir a mis pies echar raíces y atravesar las baldosas. 

Un bajón.


Además, me perdí un par de eventos importantes (algunas jarras de tereré, algunas salidas a comer) simplemente porque el organizador no se había dado por enterado de que mi gigante nick de SIN CEL quería decir justamente eso, sin-cel. Pero lo más grave o lo que requería atención más urgente venía por el lado laboral: Mi jefa de laboratorio llenaba a todos mis compañeros de mensajes tipo recado onda "Avísenle a Seba que no venga mañana", o "Hoy reunión a las 16.30, avísenle a Sebastian". También, las primeras una o dos veces no molestó a nadie, pero a la tercera o cuarta mis compañeras de laboratorio traían el celular con el mensaje enfrente y una soberana cara de culo por detrás que culminaba una y otra vez en la puteada: "Comprate un mísero teléfono!".

Sé lo que deben estar pensando:

¿por qué no reclamaba al menos mi chip y andaba con un celular provisorio?.

Pues bien, sabrán, en esta vida, todo es más facil decirlo que hacerlo. Lo primero que hice fue desempolvar mi antiguo primer e imbatible telefonito. Él estaba intacto, pero de su cargador aun no hay noticias. Y es tan viejo y raro el pobre (un modelo que Movistar sacó al mercado exactamente por dos semanas, creo) que el solo pensar en intentar conseguirle un cargador me daba modorra.

Continuando con mi vida de parásito, el bondadoso Nico me facilitó su exteléfono: El sumergible, machacable pero jamás rompible C-115 (chequen que chulo salió en la foto).

 

Ya con cargador y telefono en mano me dirigí hasta Personal.

Pero ni en sueños podía imaginarme la que me esperaba….

 

 

_______________________________________TO BE CONTINUED




4 Comments


Nooo Sebi, como nos dejás con esa intriga después de tanto tiempo! Sos más malvado que los productores de Lost!


encima q nos dejaste una banda de tiempo sin noticias no terminas de contar la historia!!!..sos re wacho..pero ahroa no importa xq tmb tengo q etudiar asiq bueno..q le vamo`hacer..


previsible el medio fin... dado que hace muchos años luz que no estabas por estos lados y que sos sebastian ajajajajaaja

buen regresooo al mundo bloggerin!


Hasta q volviste eh!! Jaja Te acompaño en el sentimiento d estar incomunicado: me he acostumbrado a ayunar de crédito (q no es lo mismo q perder el cel pero bue, es algo asi :p) desde hace mucho tiempo y he durado hasta tres meses.. Asi q.. Respire hondo y siga no+, ya vendrán tiempos mejores jajajajaja Suerte con el fin d año y finales y demases jeje Besou Sei :)

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